La música de fondo parecía cada vez más lejana. Era una melodía instrumental, de tal belleza y apacibilidad que lograba transportarlo a otro lugar absorbiendo su mente y quitándole la capacidad de fijación a sus ojos, los cuales paseaban en su órbita lentamente y sin dirección alguna mientras sus pensamientos de ¿alegría quizá? seguían invadiéndolo. Un adagio de pequeñas notas aisladas de una aguda guitarra eléctrica con perfecta parsimonia y entrelazándose con redobles de tambor y silencios maravillosamente pautados evitaban que volviera a la realidad giratoria. Aunque era esta aparente ausencia la que lo hacía estar más inmerso en su actual realidad. Una deliciosa mezcla de alegría, triunfo y orgullo lo llenaban; desbordaba felicidad e irradiaba cierto brillo en sus ojos. No era la primera vez que esto le sucedía, pero este tipo de eventos no perdían impacto ni emoción con la repetición de los mismos, al contrario, ganaban esperanza y fuerza si sucedía alguna otra vez. Esta vez todo iba a salir bien, no habría tristezas ni dolores, no fallaría, no le fallarían. Imaginó en breves segundos todo un camino exitoso y elucubró en su mente los más grandes parajes que pueda un hombre pensar. El piano que lo mecía exquisitamente comenzó a subir de intensidad poco a poco, casi de manera impercetible. Un platillo acompañaba en el fondo la tranquilidad que todas estas ideas le infundían. El scherzo de la melodía lo llevó de su mano a un punto de claridad y descubrimiento.
Se levantó y se dirigió con pasos ávidos y más bien nerviosos a la sala donde se encontraba ella. Con una gran sonrisa se vieron y se felicitaron con la vista. Era especial, lo sabían. ¿Qué grande historia le deparaba? ¿Qué peculiaridad se gestaba y esperaba estar lista para explotar y deslumbrar con gran resplandor? Las baquetas comenzaban a golpear con mayor fuerza y repetidamente, con un tiempo que enmarcaba una victoria, las cuerdas de la guitarra no dejaban de gritar dulcemente el allegro assai y el bajo acompañaba al piano en el deleite musical que se presenciaba ante su entrada.
No era para menos tal composición, ese momento histórico estaba alterando, afectando e influyendo automáticamente a un número no despreciable de seres humanos, venidos y por venir.
En ese momento, desde ese cuarto perdido allá atrás en el tiempo, lo observó fijamente y en medio del Vivace, melódicamente lo decidió...
y fue ahí que comenzó la verdadera sinfonía...
Se levantó y se dirigió con pasos ávidos y más bien nerviosos a la sala donde se encontraba ella. Con una gran sonrisa se vieron y se felicitaron con la vista. Era especial, lo sabían. ¿Qué grande historia le deparaba? ¿Qué peculiaridad se gestaba y esperaba estar lista para explotar y deslumbrar con gran resplandor? Las baquetas comenzaban a golpear con mayor fuerza y repetidamente, con un tiempo que enmarcaba una victoria, las cuerdas de la guitarra no dejaban de gritar dulcemente el allegro assai y el bajo acompañaba al piano en el deleite musical que se presenciaba ante su entrada.
No era para menos tal composición, ese momento histórico estaba alterando, afectando e influyendo automáticamente a un número no despreciable de seres humanos, venidos y por venir.
En ese momento, desde ese cuarto perdido allá atrás en el tiempo, lo observó fijamente y en medio del Vivace, melódicamente lo decidió...
...se llamará, Luis Alfonso.
D^2
y fue ahí que comenzó la verdadera sinfonía...
1 comentario:
Speechless...
...Gracias por la melodía mi amigo...
Un abrazo.
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