jueves, 2 de octubre de 2008

A day in the Life

Abrió los ojos con dificultad y observó los rayos del sol que atrevasaban pálidamente las cortinas de seda. Giró su cabeza para observar el reloj, pero en su lugar encontró una mesa de caoba estilo Luis XV con acabados implacables. Rápidamente se volvió al darse cuenta de que no estaba en su habitación. Vio la figura perfecta de una joven que yacía dormida a su lado , de la cual no alcanzaba a distinguir completamente su rostro. No recordaba cómo había llegado ahí, quien era ella, ni que había sucedido la noche anterior.
Comenzó a hacer un reconocimiento sensorial. Lo primero que llamó su atención fue una ligera mialgia; sin embargo, esto lo relacionó claramente con el encuentro futbolístico de la tarde anterior. Lo confirmaron vagas imágenes mentales que le llenaron de satisfacción al recordar el juego y su actuación. Dejó de lado eso y continuó con la vista repasando el aposento en el que se encontraba. Nunca antes había estado ahí, sabía por la decoración de telas finas, muebles elegantes y frescos artísticos que estaba en alguna residencia opulenta.
El sabor que experimentaba en su boca era evidentemente el de vino tinto, lo cual confirmó al encontrarse con la botella y dos copas de cristal francés en la mesa del centro de la habitación. Pero lo que verdaderamente llamaba su atención era el exquisito aroma a black currant vanilla impregnado en el ambiente, el cual fungió inmediatamente como catalizador en su cerebro para revivir las sensaciones de la noche anterior.
Comenzó a recordar paulatinamente el baño de espuma y fragancias que compartieron. Efectivamente había estado haciendo ejercicio, por lo cual necesitaba indudablemente de esa limpieza. Después, como una escena editada con cortes perfectamente hechos, su cabeza le mostró el momento en que le proporcionaban un masaje tan recuperador como sensual. De ahí provenía ese recuerdo del olfato -cual Madalena de Proust-, e incluso observó la pequeña botella de aceite rosa-carmesí que vertía sobre su espalda, brazos y piernas.
Justo en esta imagen se detuvo y pensó que no tenía sentido. Estaba en un ambiente completamente desconocido y nuevo para él; sin embargo, ese detalle tan vívido de la botella, la cual tenía escritura en inglés, lo reconocía de vidas pasadas. Sin pensar en nada más, se inclinó sobre la bella dama y le observó fijamente el semblante. Era sin lugar a dudas hermosa. Fue entonces que recordó vagamente dónde la vio y ciertos momentos previos a los recuerdos ya obtenidos.
Sin saber por qué, le atacó un sentimiento de pánico. Se levantó sigilosamente y fue hasta donde estaba su ropa, se vistió apresuradamente y observó su movil, buscando rastros que le indicaran algo sobre la noche anterior y la 'misteriosa' mujer con la que estaba. Era algo tarde y prefirió salir de ahí antes de que algo desagradable ocurriera.

Era dos de octubre y en el ambiente se podía sentir lo que cada día como ese, año con año, se experimenta. Un poco de añoranza mezclada con odio, impotencia y tristeza. Cosa que a él no le decía nada. A sus casi veinticinco años, el tratar de comprender el sentimiento de un evento ocurrido cuarenta años atrás, le parecía simplemente ocioso. Por su edad, claro está, no por que lo pensara irrelevante; aunque cuando lo analizaba sinceramente, no podía importarle menos. Lo que lo tenía preocupado en esos momentos era más bien el curso económico que estaba tomando el mundo actual y los mercados en los que mantenía ávido seguimiento. Le asustaba la potencial e inminente crisis que se cernía sobre el mundo.
Ya en su oficina, terminó de hacer cálculos y análisis que le reafirmaron qué estrategia seguir en este mes de desconcierto e incertidumbre. Su rostro tomó un aire de seriedad ante las decisiones a concretar al término del primer mes del cuarto trimestre. "Todo a su debido tiempo..." pensó trantando de relajarse y encendió el televisor para ver que decían Bloomberg, CNN y otras sintonías financieras.
Transcurrió el día atariado en sus actividades y con esa deliciosa inquietud que se experimenta ante la espera de un resultado sobre el cual no tenemos la menor influencia y que desconocemos en todo momento. Se dio cuenta de que no sólo sentía esa ansiedad por conocer el fallo de la cámara hacia el paquete de rescate económico en Estados Unidos, sino que, el mes de octubre representaba 31 largos días dentro de los cuales estaría a la espera de noticias locales que le definirían un corto plazo de manera determinante; y que de igual forma, después de ese periodo, también conocería la resolución más lejana sobre su situación a largo plazo. Esto sin lugar a dudas, hacía de octubre un mes bastante adecuado para meditar calmadamente y no dejarse llevar por la vertiginosidad de la vida que lo circundaba.

Regresó a casa por la tarde y recordó que ahora tenía compromiso en la liga donde disputaban el ascenso. El aún remanente dolor muscular hizo que vacilara al respecto. Se acercó a la cafetera y se percató de que el café no tan recién hecho, conservaba aún cierto aroma fresco. Calentó una taza y subió a su despacho, donde tomó la novela que había estado leyendo los últimos días y se decidió a terminarla de una vez por todas. Era simplemente encantador el tono frívolo, audaz, irónico y mordaz que empleaba el autor para explicar la realidad social de principios del siglo XX. La cual no distaba en lo absoluto de los cien años transcurridos entre la obra y el presente en el cual nos encontramos. Lograba abstraerse en esta filosofía, recordando pasajes de su vida personal a los cuales aplicarla, sólo para retarse él mismo y contraponerla frente a ese camino de autoconocimiento y control en el cual también se había estado envolviendo cada vez más. Decidió que las fugas que presentaban sus ideas -cosa habitual desde siempre en él- eran un divertido revés necesario en la construcción de su propio pensamiento. Finalmente, ¿qué hombre, que se precie autonombrarse 'de ciencia', no se ve abatido por el conocimiento universal que continuamente se contradice bajo la búsqueda de la verdad y belleza absoluta?

Terminó finalmente el libro, reflexionó sobre ciertas ideas, sonrio para si y abrió su agenda para conocer qué tenía que hacer los días siguientes. Efectivamente futbol por la noche, desyuno con cliente al día siguiente, golf por la tarde, celebración de cumpleaños por la noche... leyó esto con gran apatía pensando solamente en lo entumido que tenía el cuerpo. Y fue justo por este recuerdo que volvió a darse cuenta de la extraña situación con aquella extraña esa misma mañana; ciertamente extrañaba esos días donde los 'one night stand' eran parte normal de su vida e incluso llegaban a ser preseas ante los ridículos conteos que solía mantener con sus amigos. "Esos días..." pensó. Sonaban lejanos, pero bien sabía que -justo como esa mañana- eran eventos a los cuales no sólo no se cerraba, sino que por alguna razón incierta, su naturaleza misma los atraía. Se levantó y recordó algunas palabras del poeta irlandés (inglés, que más da!?) "Sólo un caballero podría olvidarse tan rápido de una atrocidad asi como deleitarse por un pequeño fortunio". Y movido por esta filosofía de culto a la superficialidad de las cosas, desechó el raro e incómodo pensamiento de esa mañana convirtiéndolo en una jocosa anécdota más para su repertorio de frialdades.
No osbtante, se quedó pensando en el único recuerdo perturbador de toda esa escena. Corrió a su habitación y buscando en su gaveta encontró el aceite corporal para masajes adquirido por alguna otra de sus anécdotas pasadas. Ahí estaba, el mismo que vio esa mañana... o que recordó al menos. Lo que era irrefutable era el aroma, lo abrió y al percibir la fuerte fragancia su mente lo transportó 18 horas atras. ¿Cómo era posible? ¿Acaso significaría algo? Verdaderamente representaba un desconcierto para las no-coincidencias que se suceden en la vida.
No quiso dar más vueltas a un asunto de tal Simplicidad, ya que era esa misma cualidad la que podría conducirlo por conclusiones erróneas.

Decidió poner fin a todas estas ideas... y así lo hizo, exceptuando aquella que nunca se iría de su cabeza: cuan diverso era su propio ser, naturaleza y pensamiento. Era algo que, estaba consciente, no lo dejaría descansar hasta el fin de sus días.

D^2

and though the news was rather sad, well... I just had to laugh

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