martes, 16 de septiembre de 2008

De las Relaciones, Tiempo y Espacio

Se tomó un segundo para escucharlo y percibió con satisfacción lo aturdidor del silencio que lo envolvía. Llevaba ya bastante tiempo pidiéndole, implorándole que se fuera, que lo dejara.
Era ya imposible seguir con ella a su alrededor. Verla a diario, saberla presente y con su habitual rostro inexpresivo. No hablaba, no reía, no lloraba, no se quejaba... sólo estaba ahí. El no podía más con esa situación. Le exigió reiteradas veces que desapareciera, que simplemente ya no estuviera ahi con él, pero ella no lo escuchaba. No mostraba interés en sus palabras, pensamientos o sentimientos, sólo permanecía inmóvil, a veces en la penumbra para no revelarse tan clara... sin embargo él la sabía presente, al menos en idea, ya que la esencia de ella estaba a miles de kilómetros de distancia.
Le resultaba verdaderamente insoportable el estar viviendo el presente dentro de su pasado. Era una completa confusión el desarrollar cada momento nuevo en circunstancias que olían a ayeres muy lejanos y más aún, que representaban días muertos y enterrados muy debajo por
convicción propia.
Fue entonces que al disfrutar del silencio gráfico que representaba la ausencia de ella en su vida se sintiera por primera vez en muchos años lo suficientemente feliz y tranquilo.
Meditó una vez más sobre la rutina que le había conferido a su vida durante los últimos meses con tal de evitarla y sin poder impedirlo sonrió porque finalmente sentía que el presente era un pequeño adelanto de ese futuro intrigante y lleno de emoción que le esperaba en pocos presentes más...

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